Fernanda Cristine se deja romper el culo con mi polla entera
La habitación olía a perfume barato y sudor, las luces rojas del cuarto de hotel pintaban todo de un tono pecaminoso mientras Fernanda Cristine se movía frente a mí con ese culo apretado que llevaba toda la semana enseñándome en fotos, rozándose contra mi pierna cada vez que pasaba. Sabía que me estaba provocando, que esos shorts ajustados y esa blusa transparente eran solo para que perdiera el control, y funcionó. Cuando por fin me acerqué, le arranqué la ropa de un tirón y la tiré sobre la cama, sus gemidos resonaron en las paredes cuando mi polla gruesa se hundió en su culo virgen de una estocada, sintiendo cómo su agujero se apretaba alrededor de mi verga. No me importó si le dolía, quería sentirla gritar mientras la empotraba sin piedad, mis manos marcando su cintura mientras la penetraba hasta las pelotas, escuchando cómo suplicaba más entre jadeos. Rodrigo Alemao, si me estabas viendo, sabías que esto era lo que quería desde el primer día, y ahora mi leche caliente le llenaba el culo mientras ella se corría con mi polla todavía dentro. '¿Te gustó, puta?', le pregunté mientras me limpiaba la boca, sabiendo que no podría olvidar esta noche.