LewdLuna en medias de seda: el culo pequeño que enloquece
La tensión entre ellos había sido insoportable por días, miradas robadas en la cocina, roces 'accidentales' en el pasillo, hasta que ya no pudieron aguantar más. LewdLuna, con sus piernas delgadas como varillas y ese culo prieto que se marcaba bajo las medias transparentes, se sentó en la silla de madera, cruzando las piernas de manera que el nylon se tensaba sobre su piel suave. Sus tacones negros brillaban bajo la luz tenue, y cada movimiento hacía crujir el cuero mientras se ajustaba la liga con dedos temblorosos. Él no podía apartar los ojos de cómo el encaje negro de sus bragas se asomaba entre los muslos, apenas cubriendo lo que tanto deseaba. Cuando LewdLuna se inclinó hacia adelante, dejando que el pelo negro le cayera sobre los hombros, su respiración se volvió más pesada, los pezones pequeños se marcaban bajo el top ajustado. No dijo nada, pero el modo en que mordía el labio inferior lo decía todo. Él se arrodilló frente a ella, deslizando las manos por las pantorrillas hasta llegar a los muslos, sintiendo el calor que emanaba de su coño ya mojado. Con los dedos temblorosos, apartó el encaje a un lado, revelando los labios rosados y brillantes de excitación. LewdLuna gimió cuando su lengua trazó círculos lentos sobre el clítoris, arqueando la espalda mientras sus uñas se clavaban en el cuero de la silla. El sonido húmedo de su boca chupando con fuerza llenó la habitación, y LewdLuna jadeó, '¡Así, así, no pares!'. Él no lo hizo, llevándola al borde una y otra vez, hasta que ella explotó en un orgasmo que le hizo temblar todo el cuerpo. Cuando terminó, LewdLuna se quedó mirando al techo, sintiendo cómo su corazón latía descontrolado, sabiendo que esto era solo el principio.