MayaHoly en medias rojas, provocándome con su coño chorreando
Esa tarde en mi dormitorio, decidí volverme loca con las medias de nylon y los tacones rojos que tanto me excitaban. Sabía que MayaHoly me miraba fijamente desde la pantalla, pero esta vez no me conformé con observar: me encantaba sentir el encaje rozándome el coño húmedo mientras me tocaba despacio, imaginando que era su lengua la que me lamía. Las gotas calientes corrían por mis muslos al pensar en cómo me había mandado fotos de su cuerpo horas antes, toda empapada y desafiándome a seguirla. Me metí los dedos hasta el fondo, gimiendo fuerte mientras me imaginaba sus manos apretándome las nalgas y su polla dura golpeándome contra la pared. Cada movimiento de mis caderas era un castigo por no tenerla ahí, y mis tetas rebotaban al ritmo de mis dedos entrando y saliendo de mi coño ardiendo. Jadeaba su nombre como si pudiera escucharme, y cuando me corrí, fue tan intenso que mis piernas temblaron y tuve que apoyarme en la cama. El líquido caliente salpicó los zapatos de tacón, y justo entonces—