Vika Lita se masturba en lingerie con riesgo de ser pillada
En la habitación de su casa, con la puerta entreabierta, te voy a contar cómo me excito imaginando que alguien podría entrar en cualquier momento. Me pongo las medias de red y la tanga de encaje, sintiendo cómo el tejido roza mi coño ya mojado antes de empezar. Con los dedos, trazo círculos lentos sobre mi clítoris hinchado, gimiendo bajito para que no me escuchen, aunque el sonido de mi respiración agitada se mezcla con el zumbido del vibrador que me meto hasta las pelotas. ¿Te gustaría estar en su lugar, viéndome empapada y temblando de placer? Cada vez que oigo un ruido en el pasillo, me quedo quieta, conteniendo el aliento, pero luego sigo chupándome los dedos y follándome con el juguete, imaginando que son tus manos las que me abren de par en par. El riesgo de que mi marido entre y me vea así, con las tetas pequeñas saltando y la cara roja de excitación, me pone aún más cachonda. Cuando por fin me corro, es con un grito ahogado, los muslos temblando y el coño palpitando alrededor del vibrador, pero lo que más me excita es la expresión de sorpresa que pondría él si me pillara así, con el culo al aire y la lengua fuera de lo caliente que estoy.