Alyssa Reece y su venganza con vibradores en la pijamada
—'¿Así que te gusta mi ex, eh?'— le susurré a Jpat mientras le arrastraba hacia la cama con mis medias de red. Llevaba semanas viendo cómo la miraba, cómo se le ponía dura cada vez que me veía en tanga, y esa noche iba a cobrarme con creces. Me puse mis tacones más altos y me acerqué a él, sintiendo cómo mi coño ya estaba mojado de anticipación. 'Vas a ver lo que te perdiste', le dije antes de empujarlo contra el colchón y montarlo a horcajadas. Mi tanga de encaje apenas cubría nada, y cuando me bajé sobre su polla, sentí cómo me abría de golpe, llenándome hasta el cuello del útero. Jpat gemía como un perro en celo mientras yo movía las caderas, frotándome contra él sin piedad. Pero no era suficiente: saqué mi vibrador y lo encendí al máximo, apretándolo contra mi clítoris mientras lo cabalgaba más fuerte. '¿Te gusta ver cómo me corro?' le pregunté, sintiendo cómo los espasmos me recorrían el cuerpo. Él intentó agarrarme, pero lo empujé y me puse a cuatro patas, ofreciéndole mi culo bien abierto. 'Ahora fóllame como lo hizo ella', le ordené, y cuando me penetró por detrás, sentí cómo cada embestida me hacía chocar contra el cabecero. El vibrador seguía zumbando contra mi coño, y cuando Jpat me agarró de las caderas para empujar más fuerte, supe que estaba cerca. 'Córrete dentro de mí', le exigí, y cuando lo hizo, sentí cómo su leche caliente me llenaba mientras yo me retorcía de placer, el vibrador aún vibrando contra mi clítoris. Fue entonces cuando me di cuenta de que no había sido suficiente: quería más, y él iba a dármelo.