Aubrey Gold chupa polla con labios húmedos y su culo apretado
Es mediodía y el living está en silencio cuando te arrastras hacia ella, que ya está de rodillas en la alfombra, las medias resbalando por sus muslos bronceados mientras te mira con esa mirada de puta que te vuelve loco. Te agarra la polla dura y la guía directo a su boca abierta, sintiendo cómo sus labios carnosos te envuelven hasta el fondo, la saliva goteando cuando empiezas a empujar más rápido, sus gemidos amortiguados porque any momento podría entrar su marido de la oficina. El sonido de sus tetas grandes rebotando contra el suelo te enciende más, pero te obligas a callarte mientras ella gime entre tus muslos, tragando como si no hubiera mañana, el riesgo de ser descubiertos haciendo que el corazón te lata como un martillo. La levantas de golpe y la empotras contra el sofá, sus nalgas redondas separándose cuando te hundes en su coño mojado desde atrás, escuchando cómo su respiración se corta cada vez que te clavas hasta las pelotas, el crujido de sus caderas chocando contra las tuyas llenando el aire. Sientes el sudor en su espalda mientras te la follas contra el sillón, sus dedos apretando los cojines para no gritar, las ventanas empañadas por el calor del cuarto, pero el miedo a que alguien pase en la calle te hace ir más rápido, más fuerte, hasta que ella muerde el cojín y se corre con un gemido ahogado, sus paredes apretadas ordeñándote mientras te vacías en su culo perfecto. Cae rendida, la mente nublada, preguntándose cómo carajos van a explicar esto si alguien descubre las manchas en la alfombra.