Leo Kury le llena la boca de leche a Nancyc
Nunca imaginé que una mamada tan inocente terminaría así. Nancyc, con sus tetas rebotando bajo el encaje de su lingerie, se arrodilló frente a Leo Kury sin sospechar que su polla era más grande de lo que parecía. Cuando la sintió en su garganta, sus ojos se abrieron de par en par: el grosor la tomó por sorpresa, pero no se detuvo. Sus labios se estiraron al máximo mientras chupaba con fuerza, las venas de la verga marcándose bajo sus dedos. Leo gruñó al ver cómo su saliva resbalaba por el tronco, y cuando empezó a embestir su boca, Nancyc gimió ahogada, sintiendo el calor subirle a las mejillas. De pronto, él le agarró la cabeza con ambas manos y disparó su leche entera de golpe, llenándole la boca hasta que le rebosó por las comisuras. Ella tragó rápido, pero un chorro espeso se le escapó por la barbilla, manchando su blusa negra. Aún con la polla dura, Leo la ayudó a levantarse, y al mirarse, vieron que su ropa interior estaba empapada de excitación. El encaje negro de Nancyc quedó pegado a su coño mojado, brillante bajo la luz del cuarto.