La rubia de tetas grandes me empotró al aire libre y me llenó la boca
El sol me quemaba la piel mientras me agarraba de las caderas, sintiendo cómo su polla gruesa me abría el culo sin piedad. Llevábamos días mirándonos con esa tensión insoportable, y cuando por fin me arrinconó contra el árbol, supe que no habría vuelta atrás. Fernanda Cassuriaga me mordió el cuello mientras me penetraba de una estocada, haciendo que mi coño palpitara alrededor de su verga. Gemí como una loca cuando me dio vuelta y me empaló por detrás, sintiendo cómo su polla entraba hasta las pelotas en mi culo apretado. El aire olía a sudor y lujuria mientras me corría en la boca, llenándome de leche caliente que tragué sin perderme ni una gota. Sus manos me apretaban las tetas mientras me follaba, y cada embestida me hacía gritar más fuerte. Cuando terminó, Loupan solo pudo mirarme con los ojos vidriosos, sabiendo que nadie me había follado así antes.