Jumento domina a la esposa brasileña con su verga negra monstruosa
La polla negra de Jumento es un arma de destrucción masiva, y Mikaelli lo sabe bien cuando se arrodilla frente a mí, obediente, con los labios pintados de rojo y la mirada suplicante. No le doy permiso para chupar hasta que gime 'por favor', y entonces le ordeno que abra esa boquita de puta y la llene hasta las amígdalas. La veo ahogarse con mi verga gruesa, los ojos llorosos, pero no la dejo retroceder, le agarro del pelo y la empujo más adentro, sintiendo cómo su garganta se ajusta a mi grosor. Cuando ya no puede más, la levanto de un tirón y la tiro sobre la cama, boca abajo, con el culo en pompa y la concha mojada brillando. Le doy una nalgada seca que resuena en la habitación antes de clavarme en su coño apretado de una estocada, sintiendo cómo sus paredes se contraen alrededor de mi polla. Mikaelli grita, pero no le permito correrse todavía, le ordeno que se quede quieta mientras la follo a fondo, marcando el ritmo con embestidas profundas que la hacen gemir sin control. En más de 10 minutos de escena, la domino como a una perra en celo, obligándola a rogar por mi leche caliente. Cuando por fin le doy permiso, se corre gritando mi nombre mientras yo me vacío dentro de su coño, marcando territorio. La próxima vez, le haré tragar hasta la última gota.