La profesora Elbergaslocas me enseñó su culo perfecto en la pelota
Estaba sudando como una perra en celo mientras me enseñaba a hacer ejercicio en la pelota, y cada vez que saltaba, su coño se mojaba más y más. Sabía que esto estaba mal, pero no podía evitar mirarle el culo redondo y firme, imaginándome cómo sería meterle la polla hasta las pelotas. Cuando me pidió que la follara, supe que no había vuelta atrás. La empujé contra la pelota, le arranqué las bragas con los dientes y le metí los dedos en el coño mientras gemía como una puta. Te juro que nunca había visto un culo tan perfecto, tan jugoso, tan hecho para ser embestido. Le di duro por detrás, sintiendo cómo su carne rebotaba con cada embestida, hasta que gritó que se iba a correr. Cuando se vino, su coño se contrajo alrededor de mi verga como un tornillo, y yo no pude aguantar más. Le llené el culo de leche caliente mientras ella me pedía más, como si no tuviera suficiente. Al final, me miró con esa sonrisa de puta satisfecha y me dijo: '¿Ves? Sabía que podías darme lo que necesitaba.'