Diego y Alix en un duelo de aceite y pasión al aire libre
Te imaginas el calor del sol en la piel mientras Alix se contonea frente a ti, su culo perfecto brillando con aceite, los ojos fijos en los tuyos como si supiera que no aguantarías mucho más. Llevaban días mirándose en la piscina, roces casuales que dejaban a Diego con la polla dura bajo el agua, y ahora, en el jardín, la tensión se rompe cuando la agarras por la cintura y la empujas contra la pared. Sientes cómo su coño mojado se frota contra tu pierna mientras le chupas los pechos, el aceite resbalando entre tus dedos al apretarle las tetas. Alix gime fuerte, mordiéndose el labio cuando te arrodillas y hundes la lengua en su raja, saboreando su jugo dulce mientras ella te agarra el pelo. La levantas y la sientas en el borde de la piscina, abriéndole las piernas para que Diego se acerque y le meta la polla de una estocada, haciendo que grite. Te la chupas mientras él la empotra, sintiendo cómo el aceite los hace resbalar, los gemidos mezclándose con el sonido de la carne chocando. Alix te mira con los ojos vidriosos, susurrando: 'No pares, quiero que me llenen los dos...'