Klaus Mainwart le parte el culo a su ex en la cocina
Esa tarde en la cocina, con el sol entrando por la ventana, decidí que era el momento perfecto para vengarme de mi ex. Klaus Mainwart llegó con esa polla gruesa que tanto me había hecho falta, y yo solo quería sentir cómo me destrozaba el culo mientras mi ex se pudría de celos. Empecé chupándole la verga con ganas, sintiendo cómo se ponía dura entre mis labios, pero eso no era suficiente. Lo empujé contra la mesa y le dije que me empotrara de una vez, que quería que me rompiera el culo hasta que no pudiera caminar. Él no se hizo rogar, me agarró por las caderas y me penetró de una estocada, haciendo que gritara de placer. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que sentí que su polla me llegaba a las entrañas. Gemía como una perra en celo, pidiéndole que me llenara el culo de leche, que me marcara como suya. Él obedeció, acelerando el ritmo hasta que se corrió dentro de mí, dejando un chorro caliente que me llenó por completo. Cuando terminó, me dejó tirada en el suelo, con su leche escurriendo por mis muslos y la mesa de la cocina toda manchada de sudor y placer. Mi ex nunca volverá a tocarme, pero Klaus Mainwart sí.