La profesora petite se deja llenar de leche negra en la oficina
—'No deberíamos hacer esto aquí...' —me susurró la Petite Professor, mordiéndose el labio mientras mis manos le arrancaban el tanga de un tirón. Pero su coño ya estaba empapado, y yo no iba a dejar pasar la oportunidad de empotrarla contra el escritorio mientras alguien podía entrar en cualquier momento. Le metí la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía hasta las pelotas, y ella ahogó un gemido mordiendo su propio brazo para no alertar a nadie. Sus tetitas rebotaban con cada embestida, y yo le agarraba las caderas con fuerza, escuchando los ruidos de la oficina afuera mientras la follaba como una perra en celo. Le metí los dedos en la boca para que los chupara, y ella obedeció, gimiendo alrededor de ellos mientras yo la penetraba sin piedad. La puse a cuatro patas y le di por atrás, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga cada vez que alguien pasaba cerca de la puerta. La hice correrse dos veces antes de sacarla y correrme sobre su cara, dejando mi leche blanca sobre sus labios pintados. Cuando terminamos, su tanga roto quedó tirado en el suelo, y yo me limpié la polla con su blusa de profesora.