Violet rellena su culo con la polla negra de Chris
Me moría de ganas por esa polla negra enorme que Chris tenía entre las piernas, pero el riesgo de que mi marido llegara pronto me ponía más caliente. Cada vez que escuchaba un ruido, me paralizaba, pero él me empujaba contra la pared y me susurraba al oído que nadie nos iba a pillar. Su verga gruesa me abría el coño como si fuera la primera vez, y yo gemía en silencio mientras él me agarraba el culo para clavarse más profundo. Sentía cada centímetro de su piel contra la mía, sus embestidas eran tan fuertes que hasta me dolía, pero no quería que parara. Mis piernas temblaban cuando me penetraba de pie, y sus manos me apretaban las tetas mientras me llenaba de semen caliente. El miedo a ser descubierta solo hacía que me mojara más, y cuando por fin se corrió dentro de mí, dejé escapar un gemido ahogado. En más de 42 minutos de escena, Chris no me dio ni un segundo de tregua, y al terminar, solo quedaban mi ropa desperdigada y un charco pegajoso en el suelo.