La pelirroja cachonda revienta al soldado en casa
La cojuda de la pelirroja no pudo aguantar ni cinco minutos después de que Billy cruzara la puerta, la polla bien dura por el uniforme que aún llevaba puesto, el culo apretado contra la mesa de la cocina mientras él le arrancaba la falda ajustada que le marcaba esas tetas enormes y ese culo gordo que tanto le volvía loco. Con un gruñido gutural, él la agarró del pelo rojo y la empujó contra el mármol, sintiendo cómo el coño empapado de Julie se le pegaba a los pantalones mientras le lamía el cuello sudado, dejando un rastro de babas y gemidos ahogados. Ella le suplicó que la follara duro, que le partiera el culo hasta hacerla gritar como la puta que era, mientras sus dedos se hundían en sus caderas para clavársela hasta las pelotas. Billy, con la mirada encendida por la guerra y el deseo, le bajó los leggings negros y le dio una cachetada en el culo que le dejó la marca roja de sus dedos, antes de empotrarla con fuerza desde atrás, haciendo que el coño chorreante de Julie soltara un chapoteo húmedo cada vez que su polla gruesa entraba y salía como un pistón. Los gemidos de ella eran música para sus oídos, mezclados con el sonido de los cuerpos chocando y el crujido de los muebles que se movían con cada embestida brutal, mientras él le mordisqueaba la oreja y le susurraba obscenidades como 'puta, qué bien te mueves con mi polla dentro'. Julie, con las tetas rebotando sin control y el coño hecho un desastre de tanto joder, no pudo aguantar más: se corrió con un alarido que resonó por toda la casa, apretando su coño alrededor de la verga de Billy hasta que él no resistió y le llenó el útero con un chorro espeso que la dejó temblando, las piernas flaqueando y el cuerpo cubierto de sudor pegajoso. Cuando por fin se separaron, él se la quedó mirando con una sonrisa de satisfacción, mientras ella se limpiaba los restos de corrida de las piernas con los dedos temblorosos, sabiendo que esa no sería la última vez que la tuviera a cuatro patas, gimiendo como una zorra en celo.