La latina tatuada que me sorprendió con su coño apretado
No esperaba que Raphaela Savanah tuviera esa boca tan sucia, pero desde el primer momento me soltó obscenidades que me pusieron la polla dura como piedra. Cuando le bajé el tanga y vi sus labios rosados ya mojados, supe que esto sería más intenso de lo planeado. Al meterle los dedos, su coño se cerró como un puño alrededor de ellos, y ella empezó a gemir como una loca. Le dije que quería probar su culo, y para mi sorpresa, me respondió que le encantaba que le empotraran el ano. Le di la vuelta y le clavé la verga de una estocada, sintiendo cómo su esfínter se ajustaba a mi grosor. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras yo le agarraba las tetas y le tiraba del pelo. En más de 10 minutos de escena, la hice correrse tres veces, y al final, cuando me corrí en su cara, ella me miró con esa sonrisa de puta satisfecha que me volvió loco. No pensé que una entrevista de casting terminaría así, pero me encantó descubrir que bajo esa fachada de chica buena había una zorra insaciable.