Mila Garcia quiere fama y Steven Hard le da su polla en el casting
—'¿De verdad quieres ser famosa, Mila?'— le susurra Steven Hard mientras le agarra el culo redondo y firme. Ella asiente con los ojos brillantes, mordiéndose el labio al sentir cómo su mano se clava en la carne de sus nalgas. No imaginaba que el casting sería así: Steven, con su polla gruesa y venosa ya dura, la empuja contra la pared mientras le arranca el sostén con los dientes. Mila gime cuando él le chupa los pezones, tirando de ellos con fuerza hasta que se ponen tiesos. Ella no puede creer lo grande que es, cómo se le clava en el vientre antes de que él la levante en el aire y la empotre contra la pared. Las piernas de Mila se enredan alrededor de su cintura mientras él la baja de golpe, sintiendo cómo su coño se abre para recibirlo entero de una estocada. Ella grita cuando la polla de Steven le roza el cuello del útero, y él gruñe al sentir cómo su concha se ajusta perfecto a su verga. Mila no puede creer lo mojada que está, cómo sus jugos le chorrean por los muslos mientras él la embiste una y otra vez. Cada vez que Steven se retira, ella siente un vacío que la hace gemir, pero cuando vuelve a entrar, es con más fuerza, con más profundidad. Mila se agarra a sus hombros, clavándole las uñas mientras él le muerde el cuello. De pronto, Steven la gira y la inclina sobre la mesa, separándole las nalgas para meterle la polla por detrás. Mila grita al sentir cómo su culo se estira para recibirlo, cómo cada embestida le hace temblar las piernas. Él le agarra el pelo y tira hacia atrás, obligándola a arquear la espalda mientras la folla sin piedad. Mila no puede creer lo bien que se siente, cómo cada movimiento de sus caderas la lleva más cerca del orgasmo. Cuando Steven se corre, lo hace con un gruñido animal, llenándole el coño de leche caliente mientras ella se estremece bajo su peso. Mila piensa que nunca había sentido algo así, que tal vez la fama no era lo único que quería, sino esto: sentir cómo un hombre como Steven la hace suya.