Joven se masturba con polla bien dura frente a cámara
El chico no pudo aguantarse más y se sacó la verga gruesa mientras se mordía el labio inferior, los ojos brillando de lujuria mientras la mano le recorría el tronco con movimientos lentos y calculados. Se le notaba la tensión en la mandíbula al apretar los dientes, como si estuviera a punto de perder el control en cualquier segundo. Con la otra mano se agarraba los huevos bien apretados, jugando a estirar la piel mientras dejaba escapar gemidos ahogados que le salían desde el fondo de la garganta. La cámara captó cada gota de sudor que le resbalaba por la frente mientras se inclinaba hacia atrás, exponiendo el glande rojo y húmedo que ya empezaba a gotear. No había vergüenza en sus miradas perdidas, solo puro deseo animal mientras se acariciaba la punta con el pulgar, esparciendo el líquido preseminal por toda la superficie. Se le escapó un suspiro ronco cuando se metió dos dedos en la boca para mojarlos bien, luego los llevó directo a su agujero apretado sin avisar, jadeando al sentir cómo se le escapaba el aire entre los labios. La polla le temblaba como un animal salvaje a punto de saltar, y no tardó en agarrársela con las dos manos para empezar a masturbarse con movimientos bruscos, como si necesitara correrse ya antes de que la cámara terminara de grabar. Los músculos del abdomen se le marcaban cada vez que empujaba las caderas hacia adelante, imaginando que era su propia mano la que lo empotraba contra alguna superficie dura. No pasó mucho tiempo antes de que los primeros chorros blancos le salieran disparados con fuerza, manchando su pecho musculoso mientras seguía gimiendo con voz ronca, sin dejar de mover la mano hasta dejarla completamente flácida y cubierta de semen. Cuando por fin se relajó, se pasó la lengua por los labios resecos y soltó una risita pícara, como si supiera que esta grabación iba a hacer perder la cabeza a más de uno.