Dai Belan se excita metiendo los dedos en su coño mojado
Dai Belan no podía creer lo que estaba descubriendo. Al principio solo quería jugar un poco, pero cuando metí mis dedos en su coño ya mojado, sentí que algo no cuadraba. Su humedad era increíble, pero lo que más me sorprendió fue cómo su cuerpo reaccionaba a cada movimiento. Mis dedos se hundían en su carne caliente, explorando cada rincón mientras ella gemía sin control. De repente, noté algo diferente: su coño se apretaba más de lo normal, como si algo dentro de ella lo estuviera haciendo vibrar. No era solo excitación, era algo más. Mis dedos seguían entrando y saliendo, cada vez más rápido, hasta que sentí que su cuerpo entero temblaba. Ella no podía creer lo que estaba pasando, y yo tampoco. Su coño se contraía alrededor de mis dedos, chupándolos como si no quisiera soltarlos. La sorpresa fue mutua, pero no había tiempo para pensarlo. Mis dedos seguían follándola, cada vez más profundo, hasta que ella gritó de placer. '¡No pares!', me suplicó, y yo no tenía intención de hacerlo. Su coño estaba tan mojado que mis dedos resbalaban dentro de ella, pero eso solo lo hacía más excitante. Cada movimiento era una explosión de sensaciones, y yo no podía creer lo bien que se sentía. Al final, cuando ya no pudo más, su cuerpo se tensó y un chorro de líquido caliente salió de su coño, empapando mis dedos. '¡Dios mío!', gritó, y yo solo pude sonreír. '¿Ves lo que me haces?', le dije, y ella solo pudo asentir, jadeando. 'No me esperaba esto', susurró, y yo le respondí: 'Pues esto es solo el principio, puta.'