Joven rubia de 19 años con tetas pequeñas y un coño que chorreaba por primera vez
«Arrodíllate y chupa mi verga como una buena puta», le ordenó Nj Mike a Daisy Fox, su voz áspera mientras le agarraba el pelo rubio con fuerza. Ella obedeció al instante, sus pequeños pechos temblando mientras abría la boca para recibir aquella polla dura hasta el fondo, sus labios rosados estirándose alrededor del grosor. Daisy, con su coño ya mojado de anticipación, gimió alrededor del miembro mientras él le empujaba la cabeza hacia abajo, obligándola a tragar cada centímetro. Sus manos se aferraban a los muslos de él, sus uñas marcando la piel mientras la saliva le resbalaba por la barbilla. «No pares, sigue así, puta», gruñó Nj Mike, y ella obedeció, chupando con más fuerza, sus ojos lagrimeando por el esfuerzo pero sin atreverse a soltarse. Después de unos minutos de esa succión implacable, él la apartó de golpe, su polla brillante y palpitante, y la tiró de espaldas sobre la cama, separándole las piernas de un tirón. «Voy a reventarte ese coñito virgen», anunció, y sin esperar respuesta, empujó de una estocada, haciendo que ella gritara, su culo levantándose instintivamente para recibirlo. En más de 11 minutos de escena, Nj Mike la embistió una y otra vez, sus caderas chocando contra su cuerpo menudo, mientras Daisy gemía sin control, sus dedos arañando las sábanas. «Por favor, más fuerte», suplicó ella, y él se rio, acelerando el ritmo hasta que sus bolas le golpeaban el clítoris hinchado. Al final, la sacó justo antes de correrse, ordenándole que se pusiera de rodillas otra vez, y le llenó la cara de leche espesa, su semen chorreando por sus mejillas mientras ella jadeaba, humillada pero en éxtasis. «Límpiame con la lengua, perra», le dijo él, y ella obedeció al instante, relamiendo su verga hasta dejarla limpia.