Geekita caliente se abre de piernas para pollón bbc
La morenita de gafas y coletas no paraba de mirarle el bulto al pasar, pero hoy no se conformó con miradas: le plantó las zapatillas en el sofá y se subió a horcajadas sobre su regazo con un gemido que le erizó la piel. Él, que llevaba meses soñando con ese coño prieto y esos pechos rebotando, no pudo resistirse cuando ella le susurró al oído que quería sentirlo hasta el fondo sin condón. La muy puta se bajó las bragas de un tirón y le lamió la verga de arriba abajo con lengua experta, haciéndole gruñir de placer mientras sus pezones se endurecían al contacto con el aire acondicionado. Cuando por fin se empaló de un solo envite, la geekita gritó como si la partieran en dos, pero no paró ahí: se aferró a sus hombros y empezó a cabalgarlo como una posesa, su coño chorreante empapando su pubis cada vez que bajaba con fuerza. Él le agarraba las caderas con manos ansiosas, clavándole los dedos en la carne mientras ella se sacudía como una loca, sus tetas botando al ritmo de las embestidas brutales que le estaba metiendo hasta las pelotas. No pasó ni cinco minutos antes de que la morena se corriera con un chillido agudo, su canal palpitando alrededor de su grueso miembro mientras él le sujetaba el culo para no dejarla escapar. Pero el muy cabrón no se conformó con una: la giró boca abajo de un empujón y se la folló por detrás como un animal, sus nalgas temblando con cada impacto mientras le gritaba que no parara de mover el culo. Cuando por fin se descargó dentro de ella con un rugido, la pobrecilla quedó hecha un trapo, con las piernas temblorosas y el coño lleno de leche espesa resbalando por sus muslos. La geekita se limpió la boca con el dorso de la mano y le sonrió con malicia antes de pedirle que la dejara exhausta otra vez...