Chica caliente se deja llenar de leche en el auto
La polla del tipo estaba tan dura que no pudo resistirse a meterla hasta el fondo mientras ella gemía como una perra en celo. El auto olía a coño mojado y sudor caliente, con los vidrios empañados por el vapor de sus cuerpos. Ella se montó como una amazona, rebotando su culo redondo contra la verga gruesa que la partía en dos. Las embestidas eran brutales, con cada golpe resonando en el habitáculo pequeño. La puta gritaba sin parar, pidiendo más fuerte, más profundo, hasta que él la volteó y la empotró contra el asiento con la polla enterrada hasta las pelotas. El sonido de la carne chocando era obsceno, y los gemidos se mezclaban con el crujir de los resortes del auto. Cuando él no aguantó más, sacó la verga y le disparó una corrida espesa en la cara, manchando sus labios y mejillas. La chica lamió cada gota como si fuera el mejor postre, con los ojos vidriosos de placer. El auto quedó lleno de su olor, un recordatorio de lo bien que se habían follado.