Cuatro putas se follan sin parar con verga gigante
Ava Valentina y las otras tres zorras llegaron con ganas de no parar en toda la noche, cada una con su coño bien mojado y los pezones duros de tanto cachondeo. La primera en caer fue Jade, que se arrodilló frente a Rome con la boca bien abierta y la lengua fuera, lista para tragarse esa verga enorme que le colgaba entre las piernas sin pudor. Mientras chupaba con ansias, gemidos guturales salían de su garganta al sentir cómo él le agarraba la melena y le empotraba la polla hasta la garganta, ahogándola pero sin que le importara un carajo. Ava no pudo resistirse y se le tiró encima en posición de perrito, clavando su culo prieto contra la entrepierna de Wild, que con un gruñido bestial le metió los dedos en el coño empapado antes de empalarla sin piedad. Las otras dos putas no se quedaron atrás: una se comía el coño de Jade como si fuera su postre favorito, lamiendo el clítoris hinchado mientras la otra se montaba a Rome a horcajadas, cabalgando su verga gorda con movimientos lentos y sensuales que hacían que todos los presentes se pusieran como locos. Los gemidos se mezclaban con los sonidos húmedos de las carnes chocando, pollas entrando y saliendo sin parar, mientras Ava no podía aguantarse más y se corría a gritos, empapando la verga de Wild con su leche caliente. Jade, sin despegarse, le lamía los labios y la lengua a Rome mientras él le llenaba la boca con su leche espesa, tragando cada gota sin dejar ni una. Las otras dos no paraban de lamer y chupar, devorando coños y vergas con una lujuria que parecía no tener fin, hasta que todas acabaron tiradas en el suelo, sudorosas y jadeantes, con las piernas temblorosas y los cuerpos pegajosos de sudor y leche derramada. Lo mejor fue cuando Ava se subió encima de Wild en posición de vaquera invertida, clavando su culo en su verga mientras Jade le chupaba los huevos sin parar, y las otras dos se besaban en la boca como putas en celo, sin importarles nada más que el placer descontrolado que las consumía por dentro.