Esposa mojada ve a su amiga pelirroja empalada por mi verga
La pelirroja no podía apartar los ojos de mi polla dura mientras su amiga gemía viéndome clavársela una y otra vez, la muy puta se masturbaba sin pudor hasta empapar sus bragas. Cuando por fin se acercó, su coño rosado y chorreante no pudo resistirse a probarme, me chupó la verga como una experta mientras gemía con cada embestida que le daba a su amiga por detrás. Las dos se volvieron locas de placer cuando la empujé contra la pared y empecé a empotrarla con fuerza, su culo redondo temblaba cada vez que mi pelvis chocaba contra sus nalgas, y los gritos de la pelirroja resonaban por todo el departamento. La esposa, más excitada que nunca, no pudo aguantar más y se tiró encima de mí, con su coño empapado rozando mi muslo mientras veía cómo su amiga se corría gritando como una loca, su corrida caliente resbalaba por mis pelotas mientras yo no dejaba de clavársela hasta dejarla sin aliento. La pelirroja, exhausta pero hambrienta, me pidió que no parara y se dejó caer de rodillas para lamerme los huevos mientras su amiga, aún temblorosa, se ponía a cuatro patas para recibirme de nuevo, esta vez con más fuerza. Las dos se turnaban para chuparme la verga, sus lenguas jugaban con mi glande mientras sus manos me masajeaban los huevos, y cuando por fin me corrí, mi leche espesa les salpicó la cara y los pechos, dejando a las dos completamente cubiertas mientras seguían gimiendo de placer. La esposa, satisfecha pero con hambre de más, se acercó y se sentó sobre mi cara para que le comiera el coño mientras su amiga me limpiaba la polla con su boca, sus gemidos se mezclaban con los sonidos húmedos de sus sexos enredados. Al final, las tres caímos enredadas en el sofá, sudorosas y satisfechas, con las piernas entrelazadas y los cuerpos brillantes por el sudor y los fluidos, mientras la pelirroja susurraba al oído de la esposa lo bien que me había follado.