Agatha Cristini morena casada chupa polla como loca
Agatha Cristini, esa morena de curvas que quema con su melena negra y esos pechos naturales que rebotan cada vez que se mueve, llegó al casting con una sonrisa pícara y un tanga tan ajustado que se le marcaba el culo prieto. El afortunado que la iba a probar no pudo resistirse cuando ella se agachó a recoger un papel del suelo y le dejó ver su coño depilado brillando bajo la luz del estudio. Sin decir ni pío, Agatha se arrodilló frente a él, le agarró la verga con las dos manos y se la metió en la boca sin preámbulos, chupando con los labios bien abiertos y la lengua dando vueltas alrededor del glande mientras gemidos ahogados le salían de la garganta. El tipo no pudo evitar empujarle la cabeza contra su entrepierna, empotrándole la polla hasta la garganta mientras ella tragaba saliva y saliva, con los ojos lagrimeando pero sin soltar ni un milímetro de esa verga gruesa que le llenaba la boca. Agatha no se conformó con chupar: se desnudó en un santiamén, mostrando esos pezones pequeños y duros que se le endurecían al contacto con el aire, y se puso a cuatro patas sobre la colchoneta del estudio, ofreciéndole el culo bien abierto para que le lamiera el coño mojado de arriba abajo. Él no perdió el tiempo y se lanzó a comerle el coño con la lengua, hundiéndola entre los labios hinchados mientras ella gritaba y se agarraba a las sábanas, con las caderas moviéndose al ritmo de cada lengüetada. Cuando ya no pudo más, Agatha se giró, se sentó sobre su polla y empezó a cabalgarlo como una posesa, con los pechos botando sin control mientras él le agarraba las tetas y le clavaba los dedos en la carne. La follada fue salvaje, con embestidas profundas que le hacían chocar el culo contra sus muslos y le dejaban marcas rojas en la piel, mientras ella gritaba obscenidades y le suplicaba que le llenara el coño de leche caliente sin protección. Cuando el primer chorro le llegó al fondo del coño, Agatha se corrió con un espasmo que le hizo temblar todo el cuerpo, apretando la polla con fuerza mientras la corrida le resbalaba por las piernas. La escena terminó con ella tumbada boca arriba, con las piernas abiertas y el coño goteando leche, mientras él le lamía los labios hinchados y le susurraba al oído lo puta que era por dejarse follar así de duro en un casting.