Esposa follando con sobrino y su polla monstruosa
El vapor del baño se mezclaba con el perfume barato de hotel mientras yo me desnudaba frente al espejo empañado. Llevaba días sintiendo la mirada de mi sobrino postizo clavada en mi culo cada vez que me agachaba, y esa tarde, con el agua caliente resbalando por mi espalda, ya no pude más. '¿Seguro que no quieres entrar?', le dije, sabiendo que esa polla gruesa que tanto me había puesto mojada estaba a punto de destrozarme. Vagninho no lo pensó dos veces: entró con esa sonrisa de depredador y me empujó contra la pared, sus manos grandes ahuecando mis tetas pequeñas mientras me besaba con una urgencia que me hizo gemir. 'Llevo semanas imaginando esto', me susurró al oído antes de hundirme los dedos en el coño, sintiendo lo mojada que estaba. En más de diez minutos de escena, me empotró contra el lavabo, su polla negra entrando y saliendo de mi culo apretado mientras yo me mordía los labios para no gritar. Cada embestida me hacía ver estrellas, y cuando por fin se corrió dentro de mí, juré que nunca más me lavaría. La próxima vez, le dije, será en la cama de mi marido.