Chica latina se corre con globos en la bañera
Desde que la vi por primera vez en el balcón con ese body de encaje negro que se le marcaba todo el culo prieto, supe que no aguantaría mucho sin tocarla. La muy zorra no se hizo de rogar: apenas le solté que quería verla jugar con su coño mojado entre burbujas, se quitó el sujetador sin pensarlo y se metió en la bañera con esos globos rosas que traía en la mano. Con los pezones duros y la piel erizada por el vapor, empezó a frotarse el clítoris mientras los globos le golpeaban las tetas pequeñas pero firmes, haciendo que la leche se le escapara por los labios entreabiertos. No pude evitar bajarme los pantalones y sacarme la polla dura como una piedra, lista para empotrarla contra el azulejo si se corría antes de que yo llegara. Pero la muy viciosa prefirió seguir sola, mordiéndose el labio inferior mientras metía un globo por su raja y lo movía en círculos sobre su entrada, sintiendo cómo el agua caliente y el aire dentro de él le daban la sensación más loca que había probado nunca. Los gemidos le salían entrecortados, mezclados con risitas nerviosas cada vez que el globo se le escapaba y le rebotaba en el coño, dejándola con las piernas temblorosas y el coño chorreando más que el grifo de la bañera. Cuando por fin no pudo aguantar más, se corrió con un grito ahogado, apretando los muslos contra los bordes de la bañera mientras los chorros de leche le resbalaban por las piernas y se mezclaban con el agua turbia. La muy puta ni siquiera me miró cuando me acerqué, solo extendió una mano para que le chupara los dedos llenos de su propio jugo, mientras con la otra seguía frotándose el clítoris para alargar el orgasmo hasta dejarse caer contra el respaldo, exhausta y con los ojos vidriosos de placer.