Anabelle se masturba y le sale leche de los pezones
La primera vez que Anabelle se toca frente al espejo, no espera que sus tetas pequeñas pero firmes empiecen a gotear leche espesa. Ella se agarra los pezones con los dedos, gimiendo al sentir cómo brota ese líquido caliente sin previo aviso. Su coño ya está mojado de solo imaginarse cómo sería que alguien le chupe esas gotas dulces, pero hoy solo tiene sus manos. Se mete dos dedos hasta el fondo, sintiendo cómo su cuerpo tiembla con cada embestida. La sorpresa de la leche la excita más, y ahora no puede parar. Se acuesta en la cama, abriendo las piernas bien abiertas para que el aire le refresque el clítoris hinchado. Con la otra mano, se aprieta un pezón y la leche salpica su estómago, caliente y pegajosa. Ella gime más fuerte, arqueando la espalda mientras sus caderas se mueven solas. La leche sigue saliendo, mezclándose con el sudor de su piel. Anabelle no puede creer lo mojada que está, cómo su cuerpo responde a este descubrimiento. Se corre con un grito ahogado, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de sus dedos. La próxima vez, promete, no va a estar sola.