Rubia australiana con gran culo y tetas recibe mi polla
La luz de la tarde entraba por la ventana del cuarto improvisado donde había colocado la cámara en un ángulo bajo. Yo ordené a Hayley Davies que se arrodillara frente a mí y ella obedeció sin dudar bajando la mirada mientras abría la boca. Mi polla gruesa entró despacio primero rozando su lengua y luego empujé más fuerte hasta que su garganta se cerró alrededor de mí. Ella gimió ahogada pero no se apartó y esperé a que sus ojos se humedecieran antes de retirarme y repetir el movimiento. La giré sin aviso colocándola en cuatro patas sobre la cama y le dije que mantuviera el culo bien alto para mí. Entré de golpe en su coño apretado y húmedo sintiendo cómo se abría paso a cada embestida mientras ella jadeaba pidiendo que la follase más fuerte. Cambié a la posición boca arriba sujetándole las piernas abiertas y le advertí que no podía correrse sin mi permiso. Cada vez que su respiración se aceleraba le ordenaba que aguantase y ella suplicaba entre dientes con la voz rota. Finalmente la puse de rodillas otra vez y descargué todo mi semen sobre su cara cubriéndole los labios y las mejillas mientras ella mantenía la boca abierta esperando.