La amiguita de mi hermana me chupó la verga y la cogí con fuerza cuando nos dejó solos
Esa tarde en mi sala, mi polla ya estaba dura desde que Yasmin Avila llegó en shorts ajustados y sin bragas. Sabía que era una perra en celo, así que le ordené que se arrodillara frente a mí y me chupara bien duro. Primero se resistió, pero un cachetazo en la boca la puso en su lugar. Mis huevos golpeaban su mentón mientras ella tragaba mi verga hasta las pelotas, ahogándose con mis embestidas. Cuando la puse en cuatro patas, su culo desnudo brillaba con mis babas, y empecé a metérsela de una estocada, escuchando cómo gemía 'por favor' cada vez que le arrancaba un grito. Su coño mojado chupaba mi polla como una ventosa, y cuando le ordené correrse, se vino sin permiso, lo que me hizo azotarla más fuerte. Su cara roja de vergüenza me encendía, así que la hice chuparme limpia antes de llenarle la boca de leche caliente, sintiendo cómo tragaba todo sin atreverse a protestar. Aún me duele pensar en cómo suplicaba por más mientras yo la usaba como mi puta personal. En once minutos la dejé temblando, con el coño en carne viva y mi semilla goteando de sus labios. Cuando mi hermana volvió, Yasmin ni siquiera podía levantarse del suelo.