Vivi Guedez me reta a follarla con su vibrador en la biblioteca
Esa tarde en la biblioteca, con el sol filtrándose por los estantes, Vivi Guedez me miró con esa sonrisa desafiante que ya conocía. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?', me dijo mientras se ajustaba la liga de encaje negro. No me lo pensé dos veces: le arranqué el vibrador de entre las piernas y lo encendí a toda potencia contra su coño ya empapado. Ella gimió, pero no se rindió, así que le bajé el tanga y le clavé mi polla hasta las pelotas mientras el juguete vibraba contra su clítoris. 'No te corras', me ordenó, pero yo le respondí embistiendo más fuerte, haciendo que sus tetas pequeñas rebotaran con cada golpe. Cuando empezó a gritar que no podía más, le di la vuelta y la puse a cuatro patas, metiéndole el vibrador en el culo mientras la follaba por atrás. Sus gemidos se volvieron más agudos, y cuando sentí que su coño apretaba mi verga, le agarré el pelo y le susurré al oído: 'Pídeme que pare'. Pero en vez de eso, ella solo movió el culo hacia atrás, pidiendo más. Al final, me corrí dentro de ella mientras el vibrador seguía zumbando en su ano, y cuando salí, Vivi se desplomó sobre los libros, jadeando. La próxima vez, le voy a atar las manos y veremos quién aguanta más.