Kathia Nobili me reta a follarla mientras se masturba
No pensé que la tarde terminaría así, con mi polla enterrada hasta las pelotas en la madura más caliente del barrio. Todo empezó cuando la vi por casualidad desde mi ventana, Kathia Nobili se tocaba con un vibrador rosa entre las piernas, los muslos temblando y los pezones duros como piedras. Me desafió con esa mirada de puta que sabe lo que quiere: '¿Crees que puedes hacerme correrme mejor que este juguete?'. No me lo pensé dos veces, me saqué la verga y la empujé contra su coño mojado de una estocada, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mi polla. La hice gemir como nunca, alternando entre chuparle los pechos y azotarle el culo hasta dejarlo rojo. Cada vez que intentaba tomar el control, la volteaba y la empotraba contra el sofá, escuchando cómo el vibrador caía al suelo mientras ella gritaba mi nombre. En más de 12 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero la última fue la mejor: la puse a cuatro patas y le metí tan duro que sus rodillas casi se doblaban. Cuando terminó, su tanga estaba hecho jirones en el suelo y una mancha de su jugo brillaba en mi polla.