Olivia Devine se deja empotrar y llenar el culo de leche
—No aguanto más, necesito que me cojas ya— susurra Olivia mientras se muerde el labio, las piernas temblorosas de anticipación. Lleva días mirándolo con esa tensión insoportable, rozando sus dedos contra su coño mojado cada vez que él pasa, hasta que al fin el deseo los derrumba. Él la empuja contra la pared, sus manos apretando sus caderas mientras ella se agarra a sus hombros, los dedos clavándose en la piel. Su polla entra de una estocada, llenando su coño apretado hasta hacerle gemir, los muslos temblando con cada embestida. Ella arquea la espalda, el pelo largo ondeando mientras él la levanta y la clava contra la pared, las caderas chocando con fuerza. El sonido de sus cuerpos golpeando resuena en la habitación, el sudor brillando en sus pieles. Cuando él la gira, sus nalgas firmes se abren para recibirlo, y con un gruñido, la penetra por detrás, las manos en sus tetas pequeñas mientras ella grita. La tensión acumulada explota cuando él se corre dentro de su culo, el calor líquido llenándola mientras ella se estremece, los ojos cerrados. En más de 10 minutos de escena, el placer los consume, pero lo que queda es el alivio de haber esperado tanto, de haber dejado que el deseo los consumiera hasta este punto. Olivia piensa que nunca había sentido algo tan intenso, tan perfecto.