Agatha Mama en la bañera: toalla corta, calcinha perdida y mi coño ardiendo
Esa tarde en la bañera, el agua caliente resbalaba por mi piel mientras la toalla corta se deslizaba de mis caderas. Sabía que él me miraba desde el otro lado de la puerta, que llevaba días deseando tocarme, pero la tensión entre nosotros era insoportable. Cuando la toalla cayó, mi calcinha desapareció bajo el agua y dejé que mis manos recorrieran mi cuerpo, gimiendo suavecito para que supiera que estaba lista. Él entró sin avisar, su polla ya dura, y me empotró contra los azulejos, metiéndola hasta que mis muslos temblaron. Mi coño estaba tan mojado que sus embestidas sonaban como chupadas, y cuando me dio la vuelta para clavármela por atrás, grité su nombre mientras me agarraba las tetas. El vapor nos envolvía, el espejo empañado reflejaba mi cara de puta en celo, y cuando me corrió en el culo, me susurró al oído: 'Ahora sí eres toda mía, Agatha.'