Very Myller se traga una corrida en el culo con riesgo de pillada
Very Myller no puede esperar más, el culo le arde de ganas y Michael Cop tiene la polla lista para destrozársela. Se agacha en el sofá, mordiendo un cojín para ahogar los gemidos mientras él le clava los dedos en las caderas, empujando con fuerza hasta que el culo se abre como una flor. Cada embestida la hace temblar, el sonido húmedo de la polla entrando y saliendo resuena en la sala, pero tienen que callarse: alguien podría entrar en cualquier momento. Ella mira hacia la puerta, escucha pasos lejanos y se moja más, el miedo la excita aún más. Michael Cop gruñe, le agarra el pelo y la obliga a arquearse, metiéndosela hasta las pelotas mientras ella gime en silencio, el culo ya no es suyo, es un agujero para que él descargue. El sudor les cae por la espalda, los músculos de él se tensan, y cuando por fin se corre, lo hace con un rugido ahogado, llenándole el culo hasta que el semen le rebalsa y gotea. Ella se queda quieta, sintiendo cómo el calor le quema por dentro, pero no pueden quedarse así: alguien podría descubrirlos. La próxima vez, promete él, será en el baño de un bar, donde el riesgo de ser pillados sea aún mayor.