Verlo en el gimnasio me excitó y lo llevé a casa para devorarle el culo
Desde que lo vi en el gimnasio con ese cuerpo fibroso y ese culo prieto apretando el short, supe que no podía esperar. No me importó si era un desconocido, un tipo más de la academia con su sudor brillando bajo las lámparas y esos calcetines ajustados que ya me tenían la verga dura como una piedra. Lo seguí hasta el estacionamiento y, sin pensarlo dos veces, le solté que quería probar ese culito bien marcado que se le marcaba con cada paso. Él solo sonrió, me miró de arriba abajo con esos ojos negros que prometían puterío y me dijo 'vamos, pero sin juegos'. En el ascensor ya le tenía las manos metidas por dentro del short, sintiendo cómo su verga gruesa latía contra mis dedos mientras él gemía con voz ronca y me mordisqueaba el lóbulo de la oreja. En el departamento lo empujé contra la pared y le bajé los pantalones de un tirón, dejando al aire esa polla monstruosa que ya goteaba pre por toda la cabeza. Sin perder tiempo le abrí las nalgas con las dos manos y me lancé a lamerle el ano con lengua furiosa, sintiendo cómo su sabor salado me enloquecía y cómo sus muslos temblaban bajo mis labios. Cuando ya estaba más que mojado le escupí un poco en el culo y le metí dos dedos sin piedad, estirándolo hasta que soltó un gruñido que me hizo temblar la polla. Lo puse a cuatro patas en la cama y le metí la verga hasta las pelotas de una sola embestida, arrancándole un aullido que resonó en todo el edificio. Cada envestida era brutal, su culo apretado me chupaba la polla como si no hubiera mañana mientras yo le agarraba las caderas con fuerza y le clavaba la verga hasta el fondo, haciendo que el sonido de nuestros cuerpos chocando llenara la habitación. Él se corría en chorros gruesos sobre las sábanas mientras yo le llenaba las entrañas con mi leche caliente, sintiendo cómo su culo se contraía alrededor de mi verga buscando hasta la última gota de mi corrida. Cuando terminé, nos quedamos jadeando en la cama, sudorosos y completamente satisfechos, con su semen y el mío mezclados en sus muslos y en mis pelotas vacías.