Trio de machos musculosos destrozando el culo de Leonar Gomes
El vestuario estaba empapado en sudor, el aire cargado de testosterona después del entrenamiento cuando Leonar Gomes, con su cuerpo esbelto y esos abdominales brillantes, se quitó la camiseta para provocar deliberadamente a los otros dos. Llevaba días enviándoles fotos de su culo apretado, rozándose contra ellos en los pasillos, siempre con esa sonrisa pícara que decía 'sé lo que les haces'. Pedro Juan no aguantó más cuando lo vio flexionar las nalgas frente al espejo, su polla ya dura como roca. Ricardo Sabroso, el más dominante, lo empujó contra el banco y le arrancó el pantalón de un tirón, mordiéndole el cuello mientras Leonar gemía, su culo empapado de deseo. Las manos de ambos machos exploraron su cuerpo, apretando sus glúteos, chupando sus pezones hasta que la piel ardía. Pedro Juan le abrió las piernas de golpe y hundió su lengua en su agujero, lamiendo cada centímetro con avidez. Leonar arqueó la espalda, suplicando más, pero Ricardo solo se rio y alineó su verga gruesa contra su entrada, empujando de una estocada hasta que las caderas chocaron. El pasivo gritó, su cuerpo temblando mientras los dos machos lo follaban a la vez, sus pollas entrando y saliendo en perfecta sincronía. El sonido de la carne golpeando carne llenaba el vestuario mientras Leonar se retorcía, su culo al rojo vivo, los músculos de sus brazos marcándose al aferrarse al banco. Ricardo le tiró del pelo, exigiendo que lo mirara mientras se corría dentro, su semen caliente llenándole el agujero sin piedad. Pedro Juan no se quedó atrás, su corrida espesa goteando por los muslos de Leonar. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo cada centímetro de ese cuerpo te consumía? Yo me quedo imaginando sus gemidos, la forma en que sus ojos se cerraban de placer cuando ya no podían aguantar más.