Traga toda la leche como le ordenan en el salón
Una tarde cualquiera en el salón, Elo Cardone te mira con esos ojos de sumisión mientras se arrodilla frente a ti. Sabes que traga toda la leche sin quejarse, y hoy no será la excepción. Le agarras la cabeza con fuerza y empiezas a empujar tu polla hasta la garganta, sintiendo cómo se ahoga pero sigue chupando como una buena perra. Los gemidos se mezclan con el sonido húmedo de sus labios alrededor de tu verga, y cuando sacas la polla, la saliva le cae por la barbilla. '¿Quieres que te corra en la boca, puta?', le preguntas, y ella asiente con lágrimas en los ojos. Victor Cardone no pierde tiempo y te la mete de nuevo, esta vez más rápido, más profundo, hasta que sientes el orgasmo subir por la espalda. '¡Trágatelo todo!', le ordenas, y ella abre la boca como una buena sumisa mientras le llenas la garganta de leche espesa. En más de 10 minutos de escena, no hay un segundo en que ella deje de obedecer, de gemir, de suplicar por más. Al final, solo queda el sabor a tu polla en su boca y la humillación dulce de saber que hizo exactamente lo que le mandaron.