Hermana mojada se corre con polla y meado en la ducha
La muy zorra de mi hermanastra llevaba días provocándome con ese culito prieto que se le marcaba bajo el short ajustado, cada vez que pasaba frente al baño con la puerta semiabierta... Hoy no aguanté más y entré sin avisar, la pillé con las piernas abiertas sobre el plato de la ducha mientras se sobaba el coño peludo y goteando. Sin pensarlo dos veces, le arranqué la tanga de un tirón y le clavé la verga bien dura entre sus labios chorreantes, sintiendo cómo se le escapaban los primeros gemidos ahogados entre el vapor y el chorro de agua caliente. Ella, con los ojos desorbitados y la boca entreabierta, me agarró del culo para empujarme más adentro mientras me orinaba encima sin pudor, el líquido caliente resbalando por mi polla y su coño hasta mezclarse con el agua de la ducha. La empujé contra la pared fría, le levanté una pierna y la empalé tan profundo que sus tetas rebotaban con cada embestida, su coño empapado haciendo un sonido de succión obsceno cada vez que salía casi por completo. Entre gritos y súplicas, me ordenó que me corriera dentro, pero antes de llenarla, le ordené que se agachara y me lamiera la polla empapada de su propio meado, chupando con ansias hasta que se le escurrió un hilo de baba desde la comisura de los labios. Cuando por fin le solté todo el semen en la boca, la muy puta tragó sin dejar ni una gota y se limpió el resto con la lengua mientras su coño seguía goteando, la leche mezclándose con su orina en el desagüe de la ducha. Para rematar, le di la vuelta y la dejé de espaldas contra el azulejo, levantándole el culo para que el chorro de orín le cayera directamente en la cara mientras le metía los dedos en el coño para sacarle otro chorro de su líquido, esta vez más espeso y dulce, que yo mismo me bebí directamente de su raja mientras ella se corría gritando como una posesa.