Chidinma y Primus follan rápido entre gemidos antes de que los pillen
Primus ya te la tenía dura desde que Chidinma entró por la puerta, con esa cintura estrecha y el culo respingón que apenas le cabía en esos shorts ajustados. La agarras por la cadera y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su coño se moja al instante cuando le metes la mano por debajo de la ropa. Ella te chupa el cuello mientras te desabrocha los pantalones, pero los dos escuchan pasos en el pasillo y se separan de golpe, conteniendo la respiración. Te la follas de pie, con una mano en su boca para ahogar los gemidos, sintiendo cómo sus tetas pequeñas rebotan contra tu pecho cada vez que la embistes. Casi te corren cuando la puerta del cuarto se mueve, pero es solo el viento. Aprovechas para ponerla de rodillas y te la chupas con esa boca caliente, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar. Le metes la verga hasta las pelotas y le agarras el pelo, haciendo que te mire mientras te tragas sus gemidos. Cuando ya no puedes más, te la empotras contra el sofá y le llenas el coño de leche antes de que los pasos vuelvan a acercarse. Queda un manchón blanco en el sillón donde se sentó después.