Stacie me chupa la verga mientras me mira fijamente y me vuelve loco
—Cállate, cabrón, que alguien va a escucharnos— susurró Stacie mientras me tenía la polla hasta los huevos en su garganta, sus ojos verdes clavados en los míos como si quisiera que me corriera ya mismo. Le agarre el pelo rubio con fuerza, empujando su cabeza hacia mi entrepierna mientras sus labios carnosos me envolvían hasta donde su boca podía recibirme, los gemidos ahogados vibrando en mi verga. Sus tetas grandes rebotaban con cada movimiento, la piel sudorosa brillando bajo la luz tenue de la habitación que compartíamos a hurtadillas, sabiendo que en cualquier momento podía entrar alguien. Las uñas pintadas de rojo se clavaban en mis muslos mientras me tragaba entero, los ruidos húmedos de su saliva mezclándose con mis jadeos contenidos, las sábanas revueltas y el olor a sexo impregnando el aire. Me corrí dentro de su boca caliente, la leche salpicando su lengua ansiosa, y ella se limpió los labios con un dedo, mirándome con complicidad mientras afuera se oían pasos en el pasillo. Jeff, que había estado observando todo, no pudo evitar que su polla palpitara de terror al escuchar el pomo de la puerta girar.