Vivi Guedez me provocó hasta que le di duro en la biblioteca
El sonido de sus tacones resonaba en el pasillo vacío de la biblioteca cuando Vivi Guedez pasó rozándome el culo con su tanga de encaje, dejando un rastro de perfume a vainilla y algo más dulce. Sabía que llevaba días mandándome fotos en lingerie, pero hoy se puso ese vestido ajustado solo para ver si me atrevía. Cuando me acerqué, noté cómo su coño ya estaba mojado bajo la tela, y al pasar su mano por mi polla por encima del pantalón, supe que no podía esperar. La empujé contra la estantería, le arranqué el tanga con los dientes y le metí dos dedos hasta que gimió tan fuerte que tuve que taparle la boca con la otra mano. Le subí la falda y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mi verga como si quisieran ordeñarme. Cada vez que intentaba moverse, la empotraba más fuerte contra los libros, haciendo que las cajas de cartón temblaran con el ritmo de mis embestidas. Cuando le mordí el cuello y le dije que me iba a correr dentro, sus uñas se clavaron en mi espalda, pidiéndome que no parara. Al terminar, mientras su coño seguía latiendo alrededor de mi polla, Vivi solo pensaba en cómo había logrado provocarme hasta que perdí el control.