Sherbarbi me dejó el culo abierto con su verga gruesa y no pude resistirme
Me moría por sentirla otra vez, aunque sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo así, pero cuando vi su cuerpo curvilíneo y esos ojos azules que me miraban con complicidad, perdí el control. La empujé contra la pared y le arranqué la ropa interior con los dientes, sintiendo cómo su piel se erizaba bajo mis manos. Su culo perfecto, redondo y tatuado, me llamaba a gritos, y no pude evitar hundir mis dedos primero, lubricándola bien antes de que mi polla entrara de golpe. Gemía como una loca, pidiéndome más, más fuerte, más rápido, mientras yo la embestía sin piedad, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía entero. Cada vez que me clavaba hasta las pelotas, ella gritaba mi nombre, y eso me volvía loco. Cuando por fin me corrí dentro, llenándola entera, supe que esto no podía volver a pasar... pero ya estoy planeando la próxima vez.