La tranny me reto a ver si podía aguantar su culo de seda
"¿Crees que puedes manejar esto, machito?", me desafió la tranny mientras se ajustaba las medias de encaje bajo la ducha. Yo no podía apartar los ojos de su culo perfecto, redondo y húmedo, brillando bajo el agua. Sabía que esto sería una prueba, pero mi polla ya estaba lista para demostrarle que no era cualquier puto. Le arranqué el vestido mojado de un tirón, dejando al descubierto sus tetas falsas y el dildo que ya sobresalía entre sus piernas. "Vamos a ver quién se rinde primero", le susurré al oído mientras la empujaba contra la pared. Sentí su culo apretado rodeando mi polla de una estocada, gimiendo cuando la penetré hasta el fondo. Sus nalgas se contraían con cada embestida, la ducha mojando nuestros cuerpos mientras el vapor le nublaba el maquillaje. "No vas a poder, nene", jadeó, pero yo la agarré del pelo y aceléré el ritmo, haciendo que su voz se quebrara en gemidos. El dildo se clavaba en mi vientre con cada movimiento, y cuando estoy a punto de correrme, sé que esta hembra va a quedarse sin palabras. Al final, tuvo que rendirse, mirándome con los ojos entrecerrados mientras el agua lavaba el sudor de nuestros cuerpos. Pero en su cara quedo escrito lo que su boca no quiso confesar: que yo había ganado.