Roussalka se empotra su polla gruesa de morra trans francesa
La morra trans francesa con su melena pelirroja y unos ojos verdes que queman más que el sol en agosto no pudo aguantarse más al verla entrar con esa tanguita blanca que le marcaba el culo prieto y redondo. Le agarró del moño con fuerza mientras le susurraba al oído lo puta que estaba y lo mucho que quería sentir su verga gruesa hincándosele hasta las entrañas, y antes de que pudiera reaccionar ya le había bajado los pantalones mostrando esa polla trans que le temblaba de lo dura que estaba. La morra se dejó caer de rodillas sin pensarlo dos veces, abriendo la boca bien grande para chupársela con esos morritos carnosos que le temblaban de ansiedad, sintiendo en la lengua el sabor salado de su glande hinchado mientras él le agarraba la cabeza y se la empotraba hasta la garganta dejándola ahogarse con su leche espesa. Cuando ya no pudo más de lo excitada que estaba se levantó de un tirón, se quitó la cinturilla y se quedó con el coño bien mojado y palpitante, pidiéndole a gritos que le llenara el culo de empellones profundos y brutales. Él no se hizo de rogar, le escupió en el agujero y se lo metió de un solo envite que le hizo gritar como una posesa mientras sus tetas trans se bamboleaban con cada embestida salvaje. Las paredes del cuarto vibraban con los golpes de su cuerpo contra la pared, el sonido húmedo de sus caderas chocando contra su culo sonaba como si estuvieran follando en una piscina, y ella no paraba de gemirle al oído lo rica que estaba su polla trans clavándosele hasta el fondo. Cuando sintió que se le venía el orgasmo encima se agarró fuerte a sus hombros y le clavó las uñas en la espalda mientras su coño se contraía en espasmos violentos, y él no tardó en soltarle toda su leche caliente dentro del culo dejándola temblorosa y sudorosa, con las piernas hechas gelatina y el cuerpo completamente saciado después de tanto morbo y tanto placer. La morra trans francesa se quedó tirada en la cama con la respiración entrecortada, sonriendo como una zorra satisfecha mientras se limpiaba con un trapo los restos de sus corridas que le escurrían por las piernas.