Profesora rubia en medias se masturba y luego folla
La profesora de ojos claros entró al aula con ese aire de puta que solo tienen las rubias de piernas largas, sus medias de red ajustadas como un guante negro sobre esa piel de porcelana que pedía a gritos que le arrancaran las bragas blancas. Él no pudo evitar que se le pusiera dura al verla cruzar las piernas, el dobladillo de la falda subiéndosele hasta las caderas mientras escribía con tiza en la pizarra, dejando ver el tatuaje de mariposa en su muslo izquierdo. Antes de que sonara el timbre, ella lo tomó del cuello de la camisa y lo arrastró hasta el escritorio, donde se sentó de espaldas a él con las medias aún más húmedas por el jugo que le corría por el coño depilado. Le ordenó que le bajara las medias hasta los tobillos sin dejar de mirarlo con esos ojos verdes que prometían una follada de muerte. Él no necesitó que se lo pidiera dos veces: le arrancó las bragas de encaje con los dientes y le metió la polla hasta la garganta mientras ella gemía con voz de loca, apachurrándole los pechos contra el escritorio de madera. La profesora se puso a cuatro patas sobre el culo bien marcado, empujando ese culo redondo hacia atrás para que él se la clavara hasta los huevos, empalándola con fuerza mientras le agarraba el pelo rubio y le gritaba que no parara. Cambió de posición en segundos, sentándose encima de su verga dura como una roca y cabalgándolo como si no hubiera mañana, sus medias de red rozando el sudor que le cubría el cuerpo mientras los dos se corrían a chorros, dejando el aula hecha un desastre con sus fluidos y la tiza esparcida por el suelo. Entre gemidos y jadeos, ella se dejó caer hacia adelante, con la espalda pegada a su pecho, mientras él le llenaba el coño de leche caliente hasta que ya no quedó ni gota dentro de ella, manchando las medias que tanto le gustaban y dejando un rastro blanco en sus muslos pálidos.