Esposa infiel se monta un dildo gigante frente a su marido cornudo
La esposa no podía resistirse a la tentación de un juguete enorme mientras su marido miraba impotente, con los ojos bien abiertos y la polla flácida. Ella se bajó el tanga con un movimiento lento, dejando al descubierto su coño rosado y ya bien mojado, listo para ser empalado por el monstruo de goma. Se subió a cuatro patas en el sofá, arqueando la espalda para que su culo redondo quedara bien expuesto, y con las manos temblorosas, se fue hundiendo poco a poco en el juguete, gimiendo fuerte cada vez que el dildo le rozaba el punto G. El marido, con la cara roja de humillación, no podía creer lo excitada que estaba su mujer, cómo se retorcía y gritaba cada vez que el juguete le llenaba el coño hasta el fondo. Las paredes de su vagina se contraían alrededor del dildo, chupándolo como si fuera una polla de verdad, mientras ella se movía cada vez más rápido, empalándose sin piedad. El sonido de su coño chorreante al chocar contra el juguete era obsceno, y el marido no podía evitar tocarse la polla, aunque sabía que nunca sería tan grande como el dildo que su esposa adoraba. Cuando ella alcanzó el orgasmo, gritó como una puta en celo, corriéndose tan fuerte que el juguete casi se le cae de lo mojada que estaba. Se dejó caer de lado, jadeando, con el coño aún palpitando, mientras su marido se acercaba para limpiarle los jugos con la lengua, sabiendo que nunca sería suficiente para satisfacerla.