Rubia traga polla hasta ahogarse y se corre
La rubia de curvas explosivas se arrodilla frente a mí con los labios pintados de rojo oscuro y el culo bien apretado en su tanga de encaje negro, esos pechos enormes rebotando cada vez que respira hondo. Le agarro la nuca con fuerza y le meto la polla hasta la garganta sin piedad, sintiendo cómo se ahoga con mis huevos golpeándole la barbilla mientras me chupa como una puta desesperada. La saliva le resbala por la comisura de los labios y le chorrea por las tetas, pero no para ni un segundo, engulle cada centímetro como si su vida dependiera de ello mientras sus ojos lagrimean de placer. Le clavo los dedos en las caderas y la levanto como si no pesara nada, empalándola contra la pared con embestidas brutales que le hacen gritar con la boca llena. El maquillaje se le corre por la cara de tanto gemir, pero a ella le da igual, solo quiere más, más polla, más saliva, más azotes en ese culo que se le pone rojo a cada impacto. Cuando por fin se corre, el coño le late tan fuerte que escupe un chorro de jugos calientes sobre mis pelotas, empapando el suelo mientras su garganta sigue tragando sin parar. Le lleno la boca de leche espesa hasta que no cabe ni una gota más, pero la muy zorra no suelta ni un centímetro, lame hasta el último resto con la lengua juguetona mientras los dedos le resbalan entre las piernas, limpiando cada gota de crema que le sale del coño. La empujo contra el sofá y le meto el pie en la boca, haciéndola chupar los dedos sudados mientras le doy cachetadas en el culo hasta dejarle marcas rojas. No para hasta que le meto el consolador gigante por el culo, bombeando dentro y fuera mientras le ordeno que se corra otra vez, y esta vez los chorros le salen tan fuertes que le caen por los muslos como un río de leche. Termina exhausta, con los labios hinchados y el pelo pegado a la cara, pero aún así me mira con esos ojos verdes llenos de lujuria y susurra que quiere más.