Nade Nasty desafía a Elizabeth Skylar a una mamada salvaje
Chupo la polla de Elizabeth Skylar con tanta fuerza que sus tetas rebotaban contra mi cara, pero ella no se iba a quedar atrás: me agarró del pelo y empezó a follarme la boca como si fuera su juguete personal. El desafío estaba claro: ver quién aguantaba más, y yo no iba a ceder ni aunque mi garganta ardiera de tanto tragar su verga gruesa. Cada vez que me ahogaba, ella sonreía y me escupía saliva en la cara antes de volver a meterme la polla hasta las pelotas. Mis labios estaban hinchados, mi coño goteaba de lo excitada que estaba, y cuando ella me ordenó que me arrodillara y le lamiera los huevos, obedecí sin pensarlo. Pero no era suficiente: me hizo sentarme sobre su cara y me comió el chocho como si fuera un banquete, mientras yo seguía chupando su polla como una puta desesperada. Los gemidos se mezclaban con el sonido de sus dedos hundiéndose en mi culo, y cuando ella me ordenó correrme en su boca, no pude resistirme. El semen me brotó a chorros mientras ella tragaba todo como si fuera el mejor premio de la noche.