Mi mujer y sus amigas de la facultad en una orgía salvaje
La fiesta empezó con un trago de más y un juego de verdad o reto, pero nadie esperaba que terminara con mi esposa y sus dos amigas de la universidad montando una orgía en el salón. Las tres estaban vestidas con tangas de encaje y ligueros, sus culos redondos y firmes, sus tetas grandes y naturales rebotando con cada movimiento. Mi polla ya estaba dura como una roca cuando mi mujer se arrodilló y me empezó a chupar la verga con una sonrisa pícara, mientras una de sus amigas se acercaba por detrás y le metía los dedos en el coño mojado. La otra, una morena de culo perfecto, se sentó sobre mi cara y me dejó lamer su chocho jugoso mientras gemía como una puta en celo. El ambiente olía a sexo y sudor, los gemidos se mezclaban con el sonido de la carne chocando contra carne. Mi esposa se puso a cuatro patas y me pidió que la empotrara por el culo, su agujerito apretado me apretaba la polla como un guante. La morena se corrió en mi boca con un chorro caliente, y yo no aguanté más y le llené el culo a mi mujer con un chorro de leche espesa. Las tres seguían gimiendo, sus cuerpos brillando de sudor, listas para seguir follando hasta el amanecer.